La verdad es que, tras leer a bichos como el puto Coronil, me da algo de vergíƒÆ’í†â€™íƒâ€ší‚¼enza colgar esto, pero qué s ele va a hacer...
Las fotos las colocará Skualo cuando pueda.
La idea era quedar para el Lunes, pero no pudo ser. En vez de eso, esta gente la estuvieron liando en gordo. Sin mi. Lo dejamos para el Martes.
El plan era un doblete de playas entre Skualo y yo. La primera de ellas, el Faro.
Un verano entero sin ver a este personaje y nos encontramos en su ciudad. íƒÆ’í†â€™íƒÂ¢í¢â€šÂ¬í‚¹l se ha levantado media hora antes, yo hace ya tres horas que estoy en planta (04:30).
Partimos hacia la playa y ,mientras él me pone los dientes largos con el relato de su fabuloso dentón y la hurta del gallego, noto como si se me estuviese revolviendo el estómago.íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¿Qué me pasa?, íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¿Qué es eso que me atenaza la garganta y me hace tener ganas de vomitar?...íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¿Por qué me cuesta respirar?...Miro a Tomás que sigue relatando. Estoy al borde del síncope sin haberme metido en el agua.
-íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¡íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¡íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¡Joder, maricón!!!íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¿que es eso que llevas puesto??
-Nada, el bañador de ayeríƒÆ’í‚¢íƒÂ¢í¢â‚¬Å¡í‚¬íƒâ€ší‚Â¦íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¿huele?...
Con el mismo bañador con que había estado un dia entero metido en el agua ha tenido la cortesía de meterse (CONMIGO) en MI coche. Ventanas abiertas por la autovía el resto del día.
Llegada al Faro, el agua parece un plato, pero se adivina corriente. Nos cambiamos y adentro. Corriente.
Mucha corriente y tirando hacia el lado donde mas se dificulta la pesca.
Skualo, con sus aletitas de pijosub carbón se pone a dar vueltecitas alrededor de la piedra-refugio, yo me limito a guarecerme tras ella y hacer salidas alrededor volviendo para recuperar. Se ve muchísimo movimiento, pero la corriente hace que vaya a ser difícil cualquier intento. Un sargo enorme, de los mios. Fallo. La varilla se ha enrocado y el carrete se ha soltado, suelto el fusil para coger la varilla y, al quedar inutilizado el freno del carrete, la corriente arrastra mi Gabbiano hasta haberme sacado los 50 metros de cuerda en menos de un minuto. Así es la corriente de aquí.
Tomás, todo un gentleman, me ayuda a deshacer el entuerto ( 50 metros de cuerda que se enreda y con guantes) y volvemos al tajo. Ya se ha hecho con un buen picudo .
Veo un dentoncito. La segunda o tercera vez que veo uno de estos aquí..Fallo.
Tomás lleva ya dos picudos. íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¡íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¡íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¡íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¡En mi playa y en mi puta cara!!!!! A buena hora se me ocurrió traerlo aquí por primera vez.. El hideputa.
Me empiezo a desesperar, porque no me veo capaz de aprovechar las circunstancias hoy. Encima un alga se me pega a la cara. Me la quito y me fijo en el fondo. Nada. Miro al lado íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¡íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¡íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¡y el alga sigue allí!!!. Debería estar ya en Huelva con la corriente que hayíƒÆ’í‚¢íƒÂ¢í¢â‚¬Å¡í‚¬íƒâ€ší‚¦.íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¿Y la corriente?...Miro alrededor y me fijo en mis sensaciones. El puto Estrecho, caprichoso y viejo cabrón. En menos de dos minutos el río de corriente se ha convertido en una balsa. Debo aprovechar antes de que el Sr. Skualo se percate del cambio para ir a la zona de fuera, donde hay mas profundidad y mas peces. Meto aletas y llego a la zona justo para ver cómo las aletas de Tomás desaparecen (durante dos minutos. Este cabrón está en forma) delante de mi cara. Anda que a bueno se la quería yo daríƒÆ’í‚¢íƒÂ¢í¢â‚¬Å¡í‚¬íƒâ€ší‚¦
Muchísimo pescado grande y de calidad. Doradas correteando el fondo, sargos gordos, unos limones (Solo los vió Skualo) de 10-15 kgsíƒÆ’í‚¢íƒÂ¢í¢â‚¬Å¡í‚¬íƒâ€ší‚¦de todo. Pero no hay manera.
Hago bajadas y mas bajadas. Miro como actúa Tomás. Supero mis records personales (escasos, si) y lo intento, pero nada. Al final la corriente vuelve a hacer acto de presencia. Hemos tenido un reparo fuera de hora y la corriente ahora tira para el otro lado. Increíble. Me hace gracia recordar lo mucho que me critican los colegas de pesca por no mirar NUNCA las tablas de mareas. íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¿Para qué?.
Antes de tener que volver a refugiarnos tras la piedra decido jugármela con la mas indómita y legendaria pieza que se puede pescar: el rascacio. Un tio como yo, con un 110 y traje mimético, sacando rascacios. El consuelo es que, tras el rascacio, logro arreglar el día con una pieza muy técnica y de esforzada captura: el pez ballesta. Joder, qué dia.
Tomás hace rato que ha salido. Como en el momento de pescar sus sargos, mi boya estaba mas cerca, ata los peces en ella y se va. De esta manera me concede a mi el indescriptible placer y honor de tener que arrastrar dos sargos-paellera colgando de la boya, con una corriente que se agarraba hasta en la hebilla de las gafas. Sirva de ejemplo para comprender este proceso el hecho de que, para remontar la corriente, tuve que emplear mas las manos que mis inútiles aletas. Con una mano hube de agarrar todo el equipo (boya de lastre incluida) y con la otra ir trepando en horizontal por las piedras. Alegría.
Ya fuera. Emulando al Cutre en su última salida, Tomás, que me ha estado preguntando al respecto, decide meterse a por lenguados, de los cuales saca dos hermosos. YO estoy llegando.
Planeamos la segunda sesión del día. Para llegar al coche y cambiar de playa, hay que andar. No llevamos comida ni bebida y la corriente nos ha hecho mella. Decidido: descansamos en la misma playa y en la misma playa nos metemos.
25 minutos ,nó mas, y píƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€ší‚´adentro. Skualo pasa de mamonear mas en el rio de corriente (que debe haber menguado según nuestros cálculos) y se mete en la zona de arena a por mas lenguados. Yo, a lo duro. Como no.
EMPIEZA LO BUENO.
Me dejo llevar por la corriente hasta la piedra. Parece que no ha menguado ni un ápice. Me mantengo alejado de las cañas y le dedico una mirada llena de disculpas a los cañeros para que no me ploméen. Vuelvo a meter la cara en el agua y descubro con horror que la corriente, no solo no ha menguado, sino que se ha puesto verdaderamente rabiosa. íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¡íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¡íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¡Nunca la había visto así!!!. Joder, a este ritmo no voy a llegar a la piedra, sino que me voy a estrellar contra ella. En efecto; la turbulencia en torno a la piedra hace que no la pueda sortear y mi culo ha de actuar como parachoques. Intento resguardarme detrás para descansar, pero no hay manera; al estar altísima la marea, la piedra está casi cubierta y el agua la sobrepasa tanto por los lados como por arriba, de forma que donde se suele encontrar un punto de reposo y calma, hay una turbulencia que lo mismo tira hacia abajo que te saca hacia los lados (hacia la corriente viva). Miro a los cañeros y aún en la distancia veo sus caras de asombro, cara que se acentúa enormemente cuando, en vez de un gilipollas en una corriente imposible, pasamos a ser dos. Tomás ha llegado. No soportaba la idea de que yo pudiese sacar algo decente mientras él pescaba lenguados y ha decidido jugársela conmigo. Durante 20 minutos intercalamos intentos (fallidos) de pesca con miradas de estupor entre nosotros. Tomás, entre su dentón de ayer y sus sargos ya ha hecho la pesca, pero a mi me duele horrores que un capullo como éste coja la que ES MI PESCA DE SIEMPRE en el que es MI SITIO DE SIEMPRE, así que él se va y yo me quedo.
Una bajada. Nada mas bajar a 3 metros la corriente se tuerce y descubro que el sitio donde quería caer ya no es accesible. UN tren de corriente submarina me atropella y amenaza con llevarme a las Chafarinas, me agarro con una mano al fondo pero eso no solo no me frena sino que me hace dar una voltereta hacia delante, el 110 tampoco es de mucha ayuda, de todas formas, tras la filigrana (con su correspondiente aterrizaje ruidoso) me deja cerca de un comedero que conozco y me coloco. Exhausto, esa es la palabra. Me quedarán 40 segs. de apena tras mi periplo gimnástico subacuatico. Los aprovecho. Hay peces y opciones, no se han espantado mucho, pero yo ya tengo que subir. Miro el Suunto. Hora de subir. Un último vistazo me permite ver que un sargo común gordo se ha puesto a tiro. íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¡íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¡íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¡íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¡ZUUUMBA!!!!
Subo creyendo haberle dado, pero no seguro. Tiro de la cuerda que aparece desagradablemente flaccida. Cuando veo aparecer el remache que sujeta la varilla íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¡íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¡íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¡sin la varilla!!! me veo abocado a blasfemar en arameo antiguo. 20 íƒÆ’í‚¢íƒÂ¢í¢â€šÂ¬í…¡íƒâ€ší‚¬ de varilla Seatec.
Pescar a pollazos no es viable con tanta corriente, así que me rindo. Salida a favor de corriente (escalando) por el cantil. Tomás anda por la zona zascandileando y haciendo ejercicios de puntería con un salmonete. Le pido el fusil puesto que él va salir ya. Al menos algún rascacio mas y me hago un arroz.. Voy rondando por las piedras sin darme apenas cuenta de que mi instinto me está engañando y acercándome otra vez a la zona de corriente. Se ve que esta ha menguado algo, pero sigue ahí.
Los sargos están confiados íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¿quién se metería aquí ahora a dar problemas? parecen preguntarse. Al momento, tras varias esperas de ver mucho pescado sin que ninguno se ponga a tiro ( 2.15 de apnea a poca profundidad y en ausencia de corriente) me veo a mi mismo en el borde del rio de corriente, mirando al sitio donde estaba antes: la piedra.
Vamos allá. Muuuuuuuchas aletas y muuuuuuucho esfuerzo, pero remonto y llego. Recupero. Una bajada, nada. Sigue habiendo corrientaza, pero ya es un nivel aceptable.
Un par de intentos fallidos y decido hacer la última. Bajo por un lado expuesto a la corriente, pero que lleva directamente al mejor de los comederos. No tendré una buena apnea tras bajar contracorriente, pero es buen sitio y puede que sorprenda a algún incauto. Me coloco. Nada. Nada. Nada. NadaíƒÆ’í‚¢íƒÂ¢í¢â‚¬Å¡í‚¬íƒâ€ší‚¦..
Llegando al fin de la apnea me veo abocado a sacar la cabeza para ver dónde coño están los bichos. Nada. Miro delante del fusil.íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¡íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¡íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¡íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¡Bingo!!! Papá sargo se ha querido colocar a tiro saliendo de ninguna parte. Ahora el carrete se ha enredado en un alga y he de dar tirones nada discretos que van a espantar a mi única presa que ya parece recelosa. Nada. Enredado. Maniobra final, suelto la mano que me sujeta contracorriente, lo que me hace girar como un tornillo de metro ochenta y 90 kgs, pero el fusil se ha desenganchado y el pobre sargo, ante semejante circo, parece encandilado. Ahora si.
Al sentirse herido se levanta y se expone a la corriente que se lo lleva, como una bolsa de plástico, arrastrando la varilla. Subo tras la piedra y recupero poco, pues me faltaría que se desgarrase el cabroncete, y salgo al rio a buscarlo. Ahí está. Lo trato de subir con pequeños tirones, pues la corriente no me deja bajar. El cañero mas cercano creo que me está gritando, pero estoy lejos de él y no tengo tiempo para diálogos. Veo a mi sargo en el fondo y, junto a él, otro, muy gordo, que no se mueve. íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¿íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¿íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¿??? íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¿Por qué no se mueve? íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¡íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¡íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¡Porque lleva 7 mm de acero Seatec clavados en la agalla!!! Es mi sargo de antes junto con mi varilla.
Hago acopio de fuerzas, bajo y subo a ambos, con sus respectivas varillas clavadas, dejando callado al cañero insolente y demostrando que incluso el trabajo mas mal hecho y mal planificado, si se tiene paciencia, puede dar resultados.
Vuelvo a donde está Skualo que me felicita doblemente. Escalamos. Andamos. Andamos mas aún y volvemos al coche.
Nos vemos en el agua.
Pd: Un colega me ha pedido que íƒÆ’í‚¢íƒÂ¢í¢â‚¬Å¡í‚¬íƒâ€¦í¢â‚¬Å“no me enrolle tanto para describir cómo cojo dos putos sargosíƒÆ’í‚¢íƒÂ¢í¢â‚¬Å¡í‚¬íƒâ€ší‚Â. Razón no le falta, pero, a tomar polculo.