Pues el subir el post no es por la captura en si , sino por describir las intensas emociones que nos sugiere la pesca submarina, a cada uno, a nuestro nivel.
La idea era aprovechar el agua tranquila y algo limpia para capturar algún depredador a la espera por lo que me dirijo a una barra caliente para tratar de hacerme con alguna captura, pero solo necesito unas pocas bajadas para darme cuenta de que ¡hoy huele a mero¡¡.
No obstante yo cabezón espera que te espera cuando en una de ellas apostado tras una piedra algo mas alta que el resto me viene nadando como unos ¡4 metros despegado del fondo¡ un pez que por un fallo de mi cerebro ( no es lógico esa conducta) no reconozco que cojones es eso?? Parece una vieja de Tenerife y joder me esta entrando a saco como si de una lecha se tratará hasta detenerse a unos 4 metros de mi ¡¡ oñooo es un mero y es bonito¡¡ me escondo un poco mas y el animal se mantiene muy tranquilo , estoy apuntándole a la cocorota y no puedo fallar , este pescado esta muerto, confió en mi 110 y zasss¡¡ el mero , ni lo veo y la varilla posa en el fondo ( dios, necesito un maderooo¡¡

),.
Hora de tirar de linterna, en una de las muchas bajadas para intentar localizarlo se me cruza de una losa a otra, parece de mediano tamaño, mas pequeño de lo que en un principio le había calculado, sin embargo desaparece , y no es hasta cuatro bajadas después cuando lo localizo de cola, tranquilamente posado sobre un fondo de arena y apoyado sobre el resalte donde hice la primera espera. No me ha visto y disparo tranquilamente en un tíro algo lejano que no logra darle muerte, por lo que llamo a mi amigo Antonio que ayer me acompañaba en mi salida, quien rápidamente le coloca la sacameros., comenzando a encadenar bajadas hasta conseguir desenrocarlo. Una vez en superficie algo de decepción pues la pieza es mas pequeña de lo que le había calculado, pero alegría por haber podido pasar otra tarde más en buena compañía.
Fotitos de rigor, y a otro hotpoint, con la idea de conseguir sacar ese dentón que llevaba pendiente, pero el desenrrocar el serránido me ha pasado factura y mis apneas ya no son para tirar cohetes así que subo anclas , ordeno un poco el barco y para puerto.
Agradecer a mi esposa los esfuerzos que hace para eximirme de la gran cantidad de obligaciones que supone una niña de 6 mesecitos a fín de que no tener que renunciar a mi gran pasión.

Un saludo a todos.
Las fotos en breve