Te recomiendo efusiva y encarecidamente la shardana. No lo dudes. Incluso si ha subido de precio te merece la pena. Los únicos momentos de mi vida que recuerdo con viva alegría son aquellos en que iba nadando y tenia que pararme a darle la vuelta y, ya en ello, me sumergía a buscar la banderita. Recuerda que "sus dos quiyas laterales tipo catamarán la hacen involcable , aun con mar picada" y que, con su volumen, es capaz de sujetarte a ti y a unos cuantos colegas. Pero no en plan maricona, con el tronco arriba y las piernas colgando, no. Subidos de pie y bailando regeton.
De hecho, cuando estoy medio depre, en vez de tomar pastillas como hacen las viejas locasdelcoño, que crían gatitos, y que constituyen en grueso de mis usuarios de piscina,que hago es teclear "Omer Shardana" en el google del móvil. Suele caer una pajilla.
Nveea