Una señora entrada en años decide, después de toda una aburrida vida de madre y cónyuge, hacerse un viajecito de placer.
Se lo comenta a sus hijos y marido, y a éstos no les parece nada bien.
Su marido le dice: "Pero por qué tienes que irte sola a ningún sitio? Espera a mis vacaciones y nos vamos todos juntos".
Ella le contesta: "Mirad, llevo toda la vida encerrada en casa, cuidando de los chiquillos, que ya son hombres, y de ti, que no sabes ni hacer un huevo frito... y ya estoy cansada. Quiero relajarme y estar a mi aire por una vez en la vida".
Se monta la bronca padre, pero ella ni se inmuta y, al cabo de un mes de preparárselo, toma un avión a Cuba.
Cuando llega, empieza a pensar que ha perdido mucho tiempo en su vida. El sol, la tranquilidad, la calidez de los isleños... y algunos mulatos que quitan el hipo.
La buena mujer, después de dos días visitando la isla, decide salir por la noche a divertirse y bailar un poquito.
Después de unos cuantos mojitos, se anima a salir a bailar con un mulato al que ya le tenía echado el ojo.
El alcohol, el calor, la excitante fragancia a hombre joven... vamos, que no se lo piensa dos veces y se lo lleva al hotel.
Después de una intensa noche de pasión, amanecen juntos y abrazados. Tras unos fogosos besos de buenos días, ella por fin le pregunta cómo se llama.
El contesta: "No puedo desírtelo, mamita".
"Por qué no, mi amor".
"Pué poque te va ha reí, prinsesa".
"Que no, que no. íƒÆ’í¢â‚¬Å¡íƒâ€š¿Cómo me voy a reir del hombre que me ha hecho sentirme tan mujer y deseable por primera vez en muchos años?"
"Nooo, mi amó. No puede ser."
Tras mucha insistencia y arrumacos, el trigueño decide confesar su nombre.
"Nieve, me llamo Nieve"
Ella, al oirlo, empieza a soltar ruidosas carcajadas y casi se cae de la cama.
El bueno del mulato, con las manos en la cabeza, empieza a sollozar muy abatido.
"Ya lo sabía yo, mi mamita, que tú te iba a reí de mi. Ahora yo me voy a quedar muy trihte".
Ella recupera un poco el resuello y, tras darle un maternal beso, le dice: "No, mi príncipe, si yo no me río de ti. Me estoy riendo de la cara que va a poner el gíƒÆ’í†â€™íƒâ€ší‚¼evón de mi marido cuando le diga que he estado en Cuba y con 35 centímetros de nieve"
Saludos.