A modo de intro:
Resulta que dos amigos y yo vamos de vez en cuando al gimnasio (como dice un compañero del foro) que más cerca nos queda (comodidad, accesibilidad, rapidez...). Aunque es un peladero nos viene bien para entrenar y no perder la poca forma que tenemos, y muy de vez en cuando se puede rascar algo.
Ayer parecía el típico día que nos íbamos a casa de vacío, pero más allá de la realidad...Condiciones de visibilidad muy buenas (unos 30 m), no muy común por estas fechas. La carnada brillaba por su ausencia...
Tras sucesivas bajadas y esperas, damos con un banco de sardinas. Mis compañeros están un poco alejados de mí, pero yo no me separo de ellas, algo me dice que puede aparecer alguna presa en cualquier momento...
Efectivamente, después de un buen rato aparecen dos petos bastante desconfiados. Aviso a mis compañeros que se acercan hasta donde mi. Mientras, los petos dan un rodeo pasando cerca de uno de mis compañero, el cuál dispara al que tiene más cerca. Aunque el tiro no fue bueno, después de un rato tras el bicho, puedo darle el tiro de remate y hacerme con él.
La alegría nos invade, pues además de ser una captura de buen porte no es habitual en este lugar. Todo esto gracias al trabajo en equipo, pues sin la colaboración entre los tres no hubiese sido posible.
Saludos y buenas pescas a todos

PD: aquí unas fotos del personal.