Después de ver el sábado como un buen dentón se marchaba plácidamente con mi varilla Fredivers pegada al lomo hasta el infinito y mas allá ( necesito un curso de reciclaje de nudos

), aunque con suerte pude recuperar nueve bajadas mas tarde la flecha aunque de la pieza nunca más se supo.
Ayer comenzaba vacaciones y necesitaba desquitarme del mal sabor de boca, y que mejor ocasión que aceptar la invitación de un buen amigo que lleva tiempo retirado de la pesca submarina y que haría de perfecto barquero y anfitrión en la preciosa bahía de Javea, por lo que el domingo enganche el barco a mi maltrecho 206 para darme el tute del siglo.
Bueno, a la pesca, como mi principal objetivo era el de capturar algún dentón, pase toda la tarde haciendo esperas de una marca en marca sin ver ni una cola, solo algún espetón de buen tamaño que no quiso terminar de reconocerme.
Visto lo visto decidimos apurar la última hora de luz y jugarlo todo a una carta allí donde la termoclina les pillara demasiado lejos del fondo para ir a buscarla

. La experiencia fue para recordar, en mi primera bajada un nutrido banco de dentoes que nadaban en columna transversales a mi posición pero sin decidirse a entrar a morir.
En la siguiente bajada, un morlaco de unos diez kilos se disgrego del banco para reconocerme mas de cerca, aun así, ni siquiera el gaseoso del video ( el de los 9 metros) hubiera sido capaz de alcanzar la posición del animal

.
Se sucedieron varias esperas mas sin volver a ver a los espáridos, pero todas ellas rodeado de unos corvotes bestiales que se encontraban misteriosamente tranquilas a la entrada de un agujero.
Antes de marcharnos de la zona, pedía al barquero la linterna y cuando alumbré al boquete vi el ejemplar virando para sacar al exterior una extensa nube de polvo, por lo que nuevamente cobré aire, y deje transcurrir siente minutos para volver a intentarlo.
Ahí estaba, muy al fondo de una larguísima cueva, gran parte de la captura se la debo al impresionante haz de luz de la linterna que uso, pero especialmente a mi freedivers 110 que con una precisión extrema consiguió un tiro certero entre los ojos del serránido que automáticamente empezó a debatirse.
Como no conocía la piedra y dado la hora que era, quería evitar por todos los medios que se enrocara, por lo que tensé línea y vi que iba cediendo poco a poco, hasta que conseguí extraerlo de su cubil, para soltar carrete y ascender con seguridad.
En superficie fotos de rigor y vuelta a rampa, para regresar a casa.
Un saludo a todos, Paco.