Como algunos saben, llevo ya 2 meses viviendo de vuelta en Venezuela.
La semana pasada estuve de viaje en el exterior (la tierra de Sadot). Comiendo mal, durmiendo poco y sin actividad física.
Llegué el sábado a las 8 am luego de viajar toda la noche (entre vuelos y conexiones), me tomé una siesta de 2 horas y ya estaba listo para la guerra!
Me invitaron dos muchachos que no pescan muy hondo y primero fuimos a un sitio donde se consiguen básicamente dos especies: medregalitos de 2-3 Kg (cuando los hay y no era el caso) y "parguetes" tamaño sartén. De estos en las dos primeras bajadas saqué dos, pero ya a la tercera, los indulté. No es la pesca que me gusta.

Hice otra bajada y no ví más nada, así que sugería cambiar de zona.
Nos movimos a mi sitio favorito, que tiene un fondo de 27 metros, pero el motor estaba fallando...

Les dije, "déjenme arriba en la corriente para preparar bien una bajada y nos vamos". Así fue. Entre el motor que se apagaba y arrancaba, llegamos al sitio. Me tiro yo solo al agua, me preparo bien, miro las marcas en la costa (el fondo casi nunca se ve y si no caes bien, pierdes la bajada, porque es un barco hudido en un fondo de fango) y comienzo mi caída.
A los 15 metros se "abre" el agua y hay una visibilidad (insólita) de 20 metros. Veo una barracuda grande haciendo la digestión sobre la cubierta y me dejo caer sin mover un músculo. Cuando ya voy cerrando la distancia de tiro, me siente y comienza a alejarse. Corrijo mi trayectoria y cuando estoy a punto de apretar el gatillo, se me atravieza de izquierda a derecha, viniendo de atrás este hermoso pargo "Aguadera" suicida!

. Tiro en el cachete y se acaba la historia. Hay que decir que estos pargos no son tan comunes en Venezuela como en Puerto Rico y esta es una captura poco común. Este dió 5 Kgs que ya es buen tamaño. Será consumido a la sal el sábado que viene

. Aquí se captura más pescado azul. Lo bueno es que en Venazuela hay dos problemas que no tenemos: El precio de la gasolina y la ciguatera. Aquí TODO el pescado se puede comer sin problemas.
El motor seguía fallando y decidimos volver. Yo, más contento que marico con dos culos

. Los compañeros no tanto, con porraca incluída.

Mi hijo Alessandro se ha convertido en mi compañero incondicional. Quiere ir siempre conmigo y ya ha tenido la oportunidad de ver como disparaba (y perdía

) un peto (y varilla

). Ya ha sacado 3 peces con su Sten 55. Tiene 10 añitos.

La foto
